Mingo García Arjona
Hieroformas

(Formas de lo Sagrado)

“La Edad de Oro vendrá cuando las palabras y los tropos y los mitos y todas las
figuras y las figuras de pensamiento sean jeroglíficos”
Marsilio Ficino


El artista

“Creo en el oficio”
Mingo
La pintura es una inevitable iniciación a ciertos misterios.
Al igual que el que busca un sentido a su vida, el artista busca, entre formas recurrentes, algún sentido del que ni siquiera tiene
conciencia, porque el artista es sólo un mediador de ciertas claves que se revelan a manera de imágenes que se convierten a su
vez, bajo el pincel o la espátula, en símbolos.
Es cierto que la búsqueda, en Occidente, es común a todos los hombres que, de cierta manera, no se conforman con sólo respirar, y
dicha búsqueda se manifiesta de muchas formas: búsqueda en el desenfreno, búsqueda en la soledad, búsqueda en el dolor,
búsqueda en la contemplación, búsqueda en la obsesión, búsqueda en la actividad, búsqueda en el silencio o el aislamiento, y así
ad infinitum, porque la vida, y esto es verdad para los que tienen mayor conciencia, es siempre búsqueda de sentido.
Para el artista, y el pintor en particular, la búsqueda es la misma, sin embargo esta búsqueda es también una búsqueda estética. No
obstante lo estético solo no basta. Oculto bajo las formas, los colores y las figuras recurrentes se halla también otro sentido: el
sentido de lo sagrado. Porque el artista, es decir el que sabe escuchar los ecos del más allá, el mensaje de los dioses, como se
creía en la Antigüedad, debe de convertirse en la memoria de un mundo trascendente al que tiene acceso por su sensibilidad y su
capacidad mediática, según ciertas ideas de Platón. Por ello, al transmitir el mensaje de los dioses, el artista, con su arte, logra
“entrar en relación” con lo numinoso mediante una revelación poética, su obra, trasmutándose lo sagrado en formas de lo Por
consiguiente la inspiración artística resulta ser el fruto de un encuentro afortunado entre una conciencia (no-consciente de lo que
hace) y un sinfín de imágenes primigenias (que son del orden del inconsciente), encuentro que convierte los gestos anodinos,
repetitivos, obsesivos - como trazar círculos, esbozar cuadrados, reinventar formas preexistentes en prima materia de un destino
artístico.
El arte es una hieropoiesis, es decir, creación de lo sagrado.
El Círculo

“Quisiera dar la idea de un círculo vivo, en gestación”
Mingo

El círculo es un símbolo de lo sagrado, porque representaba para la Antigüedad la forma perfecta: Dios ciertamente, “cuyo centro se
encuentra en todas partes y cuya circunferencia se encuentra en ninguna”.
Así el sol, así la luna, así la tierra, así los planetas, así los círculos concéntricos del sistema tolemaico, así los círculos del Infierno,
del Purgatorio y del Paraíso de Dante Alighieri, así la Mesa Redonda del Rey Arturo, así el óvulo, así la hostia, así la Rueda de la
Vida del templo de Vishnu-Surya en la India.
El círculo como símbolo no conoce ni comienzo ni fin, representa lo que no culmina nunca: así el Ouroboros, la serpiente que se
muerde la cola, así la Rueda de la Fortuna.
El círculo es símbolo de Iluminación para el Zen.
El círculo representa también la protección chamánica..., o simplemente los bailes folklóricos en círculos del Peloponeso, los bailes
de la Grecia antigua así como los de los niños de hoy, en sus juegos infantiles: expresión humana de lo primigenio, y también
manifestación terrenal de lo numinoso.
El círculo es una hierofanía: una manifestación de lo sagrado.
Mingo aclara: “Platón describe la psique como una esfera”.


El Cuadrado

El cuadrado es lo opuesto del círculo. Así como el círculo es una expresión de lo numinoso, el cuadrado es una expresión
del plano material.
Es lo racional, es lo medido, es el mundo terrenal, contingente. Sin embargo el cuadrado, como creación humana,
simboliza también el esfuerzo del hombre para trascender el mundo de la materia, el plano de lo contingente, es decir, el cuadrado
es una forma que representa un esfuerzo por liberar al hombre en su aspiración por descubrir su propia trascendencia.
Así la imagen de la Jerusalén celeste, la “Residencia de la paz”.

Mingo y la pintura

“A veces el tema me aprisiona cuando tengo el cuadro”
Mingo

Los círculos y los cuadrados en la pintura de Mingo conforman unos Mandalas donde se manifiesta una experiencia
espiritual. La búsqueda estética de Mingo es una búsqueda tanto en lo Real, lo Simbólico y lo Imaginario y es justamente en la
estética de sus cuadros donde hay que hallar el sentido, sentido que todo contemplador de arte sabe encontrar.
En sus cuadros el encuentro entre el círculo y el cuadrado simbolizan una especie de dialéctica entre lo trascendente y la
noción de destino, ya que sabemos muy bien que cuadrada era la mesa de ajedrez donde simbólicamente los jugadores, al mover
sus piezas, determinaban su propio destino. Así la vida conformada por un tablero laberíntico y enigmático cuya salida culmina en la
muerte.
Así el cuadrado mágico, el Sello de Saturno, compuesto por los nueve números primarios cuya suma da siempre 15; así el
cuadrado mágico SATOR AREPO compuesto por letras dispuestas en un cuadrado de 5 y en el que se puede leer una sola frase en
todos los sentidos:
S A T O R
A R E P O
T E N E T
O P E R A
R O T A S

SATOR AREPO TENET OPERA ROTAS, referencia al torbellino primigenio del agua y del fuego que dio origen a la Creación; así la
Tabula Solis, “la Tabla solar de números mágicos que vertical u horizontalmente suman 111 siendo la suma total 636” (Mingo). Magia de las cifras, magia de la simetría,
magia de las encantaciones chamánicas, misterio y resolución: ”De todos los nombres de Dios las cifras de esta Tabla muestra aquellos que dan el número cumplido y
además una inteligencia del Bien y un Demonio del Mal” (Mingo).
El cuadrado: cuatro lados, cuatro ángulos: cuatro. Los cuatro elementos: tierra, agua, fuego y aire; los cuatro evangelistas:
Marcos, Juan, Mateo y Lucas. Los cuatro puntos cardinales: el Mundo concebido como imagen.
Cuatro: el cuadrado que remite a la torre del castillo del Grial. Cuatro: el equilibrio perfecto. Cuatro: sentimiento,
pensamiento, sensación e intuición. Cuatro: el cuadrado “como expresión o representación de la toma de conciencia” (Emma Jung).



Respuestas


¿Qué es el arte para tí?
La manifestación más sublime en mí, más que la música, más que todo. Es lo que
más comprendo. Soy una organizadora de las imágenes.

¿Qué espacio ocupa la pintura en tu vida?
La pintura es un hilo conductor en mi vida. Me expreso a través de los dibujos.

¿Qué crees que representan los círculos para tí?
Yo escribí algo sobre esto: “para mí el círculo es demasiado absoluto y a veces no
puedo soportarlo”.

¿Qué crees que representa el cuadrado para tí?
Estoy más reconciliada con él. Igual, es una imagen infinita.

¿Cómo te relacionas con los colores?
Los colores son envejecidos. A mí me interesa que tengan pátina. Siento que
vienen de muy atrás, que nos pertenecen a todos, son parte de tu memoria.




Epílogo

“Cuánto me gustaría pintar sin pensar”
Mingo

El artista, el verdadero artista es religioso, no sólo porque relaciona sino porque aprende a conocer y a descifrar el
lenguaje del misterio de lo sagrado.
El arte resulta ser un maravilloso regalo de los dioses para que los hombres puedan iniciarse en una verdad que han
olvidado, que han desdeñado o que han abandonado, porque implica un esfuerzo, siendo una búsqueda, para volver a conectarse
con lo trascendente, porque el arte debe conmover, como decía Aristóteles, pero también debe transformar, tanto al artista como al
que contempla su obra.
Al contemplar la obra de Mingo, en esta exposición, tal vez se logre entender la necesidad de “despojarse de lo intelectual, de lo
aprendido” *, la necesidad de ir en pos de la “simbolización de la unión entre sentir y pensar” * y, sin duda, la urgencia de iniciar un viaje interior hacia una
verdadera comprensión de lo que no se explica pero que sólo se entiende a través de imágenes.







Así mismo a Mingo le gusta citar un fragmento de El Hombre y sus símbolos: “Jung ha señalado que un verdadero
símbolo aparece solamente cuando hay necesidad de expresar lo que el pensamiento no puede pensar con lo que sólo se adivina o
siente”.
Así el Sello de Salomón, así Cacao Zen, así la serie de Calcinatio, porque lo que queda de la purificación ígnea suele
liberarnos.
Al contemplar la obra de Mingo, al descifrar su Hieroglyphica Sacra, tal vez se logre cruzar el umbral hacia una
aprehensión de lo simbólico en su pintura: “el desierto con agua” *, “la relación entre la tierra y el río en mí” *, para poder restablecer sutilmente la
relación entre nosotros y el Misterio.



* Mingo

José Sánchez Lecuna

Diciembre 2001